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Un pastor esta cuidando las ovejas ayudado por su
perro, cuando se acerca una vaca y le dice:
- Hoolaa paassstoor.
El pastor da un grito y sale corriendo muerto de miedo seguido por
su perro, después de un buen rato, para agotado, entonces
el perro se acerca y le dice:
- Carajo, que susto nos ha dado la vaca.
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Un político llega al médico con un loro incrustado
en la cabeza.
El médico, sorprendido, le pregunta muy educadamente:
- ¿Qué puedo hacer por usted?
Y el loro responde:
- ¿Sería tan amable de quitarme este político del culo?
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- Ayer me mordió un perro.
- ¿Y te pusiste algo?
- No, le gustó como estaba.
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Un lepero entra en un bar con un periquito y el
camarero pregunta:
- ¿Habla el animal?
- ¡Y yo que sé! contesta el periquito.
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Un invidente está sentado en un banco, cuando se acerca un perro y orina en su pie. El hombre empieza a
acariciar al perro y
un señor que había visto lo
sucedido, le pregunta extrañado:
- Pero oiga, ¿cómo hace mimos a ese perro? ¿Se ha dado cuenta de que
hizo pis en su pie?
- Sí, pero para pateárselos, primero tengo encontrarle los huevos.
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Cambio pastor alemán por uno que hable español.
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- En casa, tengo un loro que dice "papá y mamá".
- Pues yo una lata que dice "melocotón en almíbar".
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Dos pulgas conversando:
- Estas vacaciones voy a ir al interior, necesito tranquilidad.
- Pues yo voy a ir a la Costa del Sol a broncearme en condiciones.
A la vuelta de vacaciones se encuentran.
- ¿Tú no ibas a volver de la
Costa del Sol con un moreno de impresión? perooo..., si estas igual que te
fuiste.
- Calla, calla, que para hacer el viaje, primero me subí a un perro que
iba hacia el aeropuerto, allí me metí en el bolso de una señora que
viajaba a la Costa del Sol, pero resulto ser una tacaña, y una vez
que llegamos no abrió el bolso para nada.
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Un perro caminaba distraído y cayó en un pantano de arenas
movedizas. Sus pulgas comenzaron a subir a su cabeza y cuando vieron
las cosas muy feas saltaron a tierra firme. Una sintió pena
del perro, así que buscó una cuerda, lanzó un extremo al
perro y ató el otro al parachoques de un
Ferrary GT que había aparcado cerca, después le pegó un picotazo al dueño
del Ferrary y éste muy molesto arrancó el coche y sacó al perro.
El perro agradeció
el enorme favor a la pulga y le dijo que estaba en deuda con ella,
luego se marcharon cada uno por su lado.
Días más tarde, el perro pasó cerca del pantano y oyó a la pulga
pedir auxilio, se acercó, extendió el rabo hasta ella, la
pulga se subió y el perro la sacó del apuro, devolviéndole
el favor.
Moraleja:
Con un buen rabo no necesitas un Ferrary GT.
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