1. Un pastor esta cuidando las ovejas ayudado por su perro, cuando se acerca una vaca y le dice:
    - Hoolaa paassstoor.
    El pastor da un grito y sale corriendo muerto de miedo seguido por su perro, después de un buen rato, para agotado, entonces el perro se acerca y le dice:
    - Carajo, que susto nos ha dado la vaca. 

  2. Un político llega al médico con un loro incrustado en la cabeza.
    El  médico, sorprendido, le pregunta muy educadamente:
    - ¿Qué puedo hacer por usted?
    Y el loro responde:
    - ¿Sería tan amable de quitarme este político del culo?

  3. - Ayer me mordió un perro.
    - ¿Y te pusiste algo?
    - No, le gustó como estaba.

  4. Un lepero entra en un bar con un periquito y el camarero pregunta:
    - ¿Habla el animal?
    - ¡Y yo que sé! contesta el periquito.

  5. Un invidente está sentado en un banco, cuando se acerca un perro y orina en su pie. El hombre empieza a acariciar al perro y un señor que había visto lo sucedido, le pregunta extrañado:
    - Pero oiga, ¿cómo hace mimos a ese perro? ¿Se ha dado cuenta de que hizo pis en su pie?
    - Sí, pero para pateárselos, primero tengo encontrarle los huevos.

  6. Cambio pastor alemán por uno que hable español.

  7. - En casa, tengo un loro que dice "papá y mamá".
    - Pues yo una lata que dice "melocotón en almíbar".

  8. Dos pulgas conversando:
    - Estas vacaciones voy a ir al interior, necesito tranquilidad.
    - Pues yo voy a ir a la Costa del Sol a broncearme en condiciones.
    A la vuelta de vacaciones se encuentran. 
    - ¿Tú no ibas a volver de la Costa del Sol con un moreno de impresión? perooo..., si estas igual que te fuiste.
    - Calla, calla, que para hacer el viaje, primero me subí a un perro que iba hacia el aeropuerto, allí me metí en el bolso de una señora que viajaba a la Costa del Sol, pero resulto ser una tacaña, y una vez que llegamos no abrió el bolso para nada.

  9. Un perro caminaba distraído y cayó en un pantano de arenas movedizas. Sus pulgas comenzaron a subir a su cabeza y cuando vieron las cosas muy feas saltaron a tierra firme. Una sintió pena del perro, así que buscó una cuerda, lanzó un extremo al perro y ató el otro al parachoques de un Ferrary GT que había aparcado cerca, después le pegó un picotazo al dueño del Ferrary y éste muy molesto arrancó el coche y sacó al perro.
    El perro agradeció el enorme favor a la pulga y le dijo que estaba en deuda con ella, luego se marcharon cada uno por su lado.

    Días más tarde, el perro pasó cerca del pantano y oyó a la pulga pedir auxilio, se acercó, extendió el rabo hasta ella, la pulga se subió y el perro la sacó del apuro, devolviéndole el favor.
    Moraleja:
    Con un buen rabo no necesitas un Ferrary GT.